viernes, 6 de enero de 2017

Entre Dudas Autoinducidas

El mundo como lo conocemos es simple de comprender, desde el inicio de los tiempos todo lo que ha sido de la humanidad ha surgido de dudas o preguntas, un porque nos lleva a un cómo hacerlo y un como nos llevaría a un porqué hacerlo, así que nuestro mundo es inversamente proporcional y, aunque se escriban distinto y signifiquen cosas diferentes, una depende directamente de la otra.

A través de nuestras dudas hemos hallado soluciones y probablemente una cantidad inmensa de nuevas dudas por solucionar. Lo interesante es que nuestra forma de ser, generalmente, es curiosa y quizás un poco avariciosa, por lo cual no solemos estar satisfechos con la compresión que poseemos de las cosas que nos rodean y que nos lleva hallar siempre nuevas dudas por solucionar, llegando a un ciclo interminable de preguntas y soluciones.




¿Pero que sucede si nos planteamos una interrogante que a su vez no posea una repuesta? ¿Qué tal si buscamos y buscamos, superando obstáculos pero aún así jamás encontramos ese resultado tan deseado? He allí el dilema, la razón de ser de un humano simplemente deja de serlo, se desmorona, se desorienta, se hunde en una fosa de sentimientos jamás sentidos, intentando comprender lo incomprendido.

¿Y que tal sí ese dilema que tanto nos atormenta, adquiere forma y alma? ¿Que tal si solo deseamos comprender a una mujer, o algo de una mujer que simplemente no logramos encontrar? Una mujer es como un complejo sistema de algoritmos, entrelazados de tal manera que juntos forman una red de infinitas preguntas, muchas sin respuestas, otras con respuestas evidentes y otro montón más de repuestas sin compresión, encriptadas, un claro mensaje de algo que se quiere hacer notar en un dialecto no comprendido. Es como si viniera a mí urgentemente un profeta Maya con una serie de instrucciones para salvar al mundo pero escritas en su lenguaje natal y que el mundo sólo dependa de mi para ser salvado ¿Te imaginas lo inútil y fracasado que me sentiría como persona por ello? Aunque se genere hipótesis y teorías del problema, no hallaría una solución explicita al respecto y sería como emitir textos y que el receptor final se encuentre en otra frecuencia, lo cuál nos lleva a una acción totalmente inútil.

Yo creo que las mujeres son un misterio que desea ser revelado, pero que no deja pistas evidentes en el camino del amor, un enigma un poco masoquista ya que tortura y enamora a la vez. Pues bueno, así suelo sentir con mi musa inspiradora, ella solo me aleja de la inmundicia del mundo y me permite disfrutar las cosas buenas de la vida, con ella encuentro paz, es mi mejor amiga, mi confidente más cercana, la mujer más genial que conozco porque es capaz de hacer lo imposible por una buena causa, se ha convertido en mi modelo a seguir y de hecho, aunque suene mal, tiendo a envidiarla por ser tan perfecta y la vez tan imperfecta, simplemente la veo como una heroína que es buena en todo lo que hace o se propone hacer, sin duda alguna un deseo materializado en mi vida, mi deseo cumplido.

Recientemente mis preguntas han cambiado de entorno, solían ser con respecto a como hacerla más feliz, como amarla más ¿sera posible? Ahora son más deprimentes y desesperantes, cosas como: ¿porque siento que la pierdo? ¿porque deja de ser feliz a mi lado? ¿he hecho algo malo? Todas mis preguntas no tienen repuestas y no se como hallarlas, lo que me lleva al borde de la locura, mi sentido racional se pierde poco a poco, no lo controlo y no niego que hago lo posible por controlar mis sentimientos, hallar un equilibrio para afrontar esta tortuosa situación que he estado atravesando.


Todo ello comenzó hace poco, una secuencia de hechos desafortunados quizás fueron los que desbordaron el basto vaso de la razón. La separación siempre será una ruptura y ella se desprendió de mi por ir tras sus sueños, sueños que no lograría en un país que se cae en pedazos, luchar e ir por sus sueños no es algo que odie sino algo que admiro y allí no radica el problema, pero entonces ¿donde se ubica el problema? Me siento un instante analizar mi propia pregunta y me respondo: -En el cambio radical de personalidad que la llevo lograr dichos sueños o cumplir sus propias expectativas. Un cambio tan radical que se me hace difícil conocer lo que antes era conocido, de ver lo que era visto y sentir lo que siempre se ha sentido ¿Como se abandona un amor inquebrantable por dicha y gozo? ¿Será posible? Poco a poco te transformas en tu contra-parte más oscura y corrompida, lo que yo jamás quise y lo que tu sueles criticar; reconozco que nadie es perfecto, reconozco muchas cosas del asunto y del problema en cuestión, lo que no reconozco es a tu persona, se que está allí pero suprimida ¿Porque lo haces?


Y más triste es saber el hecho de que ya no te importé nada, ni que opino, o lo mucho que me llegue a preocupar por ti, simplemente cubres tu verdadera belleza con maquillaje y partes a la calle sin aviso ni prevención alguna, solo huyes, te vas lejos de mi, tu te alejas y ni tomas en cuenta el hecho de que tus acciones podrían hacer que me pierdas y si realmente alguna vez sentiste amor verdadero te sentarías a reconsiderar todo por un momento y considerarías éstas rotundas palabras que pesan una tonelada y que duelen tanto como ser crucificado, mientras sigo desenmarañando todo el mal rollo, generándome preguntas que no les das repuesta alguna.

Preguntas y dudas agobiantes roban mis horas de descanso y se las venden a Morfeo a cambio de inseguridad y desespero, no lo tolero y me es difícil abandonar la ideología que regía nuestro amor y me propongo a intentar de todo, las charlas ahora te aburren, las discusiones te son indiferentes, las caricias no penetran la armadura que te has puesto y los besos no avivan tus deseos por mí; en última instancia recurro a recordarte todo lo que somos, todo lo que fuimos, todo lo que siempre quiero que seamos y que el mismísimo rayo que empuña Zeus me rompa en dos si lo que te digo es falso, pero te amo cuanto te amo.
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Ahora un payaso con una sonrisa de oreja a oreja se apodera de mi subconsciente impulsando mi ser a hacer locuras, payasadas, tonterías infantiles cosas que soló infantes harían en busca de atención, en un desesperado paso por más atención, atención que me pertenecía y que me fue hurtada de mis narices ¿Por quién o qué? El payaso en sus bromas juega con mi mente y me muestra cosas que no deseo ver, que no deseo imaginar y que por supuesto no deseo que sean cumplidas, auto-implicando dudas que no me pertenecen.
En medio de una guerra entre la locura y la razón he perdido todas las batallas por tu amor, el borde del abismo se aproxima y como damisela en peligro deseó ser salvado por mi única e inigualable heroína, mi llanto no lo ve, mis gritos no los oyes y mi presencia no la sientes, pero sin embargo no pierdo las esperanzas y sigo esperando que en un Pegaso surques los cielos y vengas en mi rescate, aquí estaré cada vez más cerca del borde pero siempre esperando, aunque me invada la melancolía.

El payaso cada vez más grande se burla a carcajadas cuando de un risco me avienta porque jamás llegaste, la locura suprema ganó la batalla y mientras caía solo pude decir: -Que la melancolía se convierta en melodía, que el payaso bromista se divierta y baile al ritmo de los compases, que destruya nuestro transporte al mundo de dentro hacía fuera, ya nada importa porque la musa inspiradora ahora se pregunta. ¿Porque estuve contigo? ¿Como llegue a amarte? y entre dudas punzantes mi alma se derrama en la penumbra yéndose con ella todo lo que algún día fui, quedando así solo un payaso de sonrisa fingida.


V.M. Fuentes

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